viernes, 4 de diciembre de 2015

BINOMIO FANTÁSTICO

UN COMPUTADOR ALGO TORPE

Historias virtuales

Al gallo, confundido por gallina, lo hicieron sancocho una bella mañana de enero en Pance. Su amante de plumas blancas empezó a despertarse tarde cada día para atender  a sus huevos y el amo la empezó a ver con ojos de sudado. Nerviosa y aterrorizada salió en la búsqueda de un nuevo gallo que la despertara. Como pudo, camuflada entre un camión y otro, de aquí pa’ ‘llá, llegó a la ciudad y encontró un viejo portátil descansando en un aún más viejo escritorio. Es un mito ese que los portátiles son más ciencia que magia. El encendido no es una compleja elaboración de circuitos como nos enseñaron a nosotros y a nuestra protagonista. No. Adentro ahí un pequeño animalito que reacciona con el momento correcto y empieza a hacer alharaca para que el portátil funcione adecuadamente. Resulta que la gallina, que juraba que iba de pasón le vio y algo en su sistema digestivo le dijo que ese era el amor despertador que necesitaba. Entonces, en contra de todo lo que juramos sobre el amor, paso a paso, caricias y cosquillas en la quinta cita, la gallina lo secuestró. No tengo ni idea si vivieron felices para siempre porque aún veo sudados y portátiles que encienden adecuadamente, pero supongamos que por mucho tiempo la pasaron bastante bien.

Moraleja:

Un computador te responde bien hasta ese momento en que una gallina rapta tu sistema de encendido, dejándonos sin el momento correcto. De ahí en adelante seremos nosotros quienes rogaremos que esa maldita extensión nuestra, prenda y funcione como debería, haciéndose con el tiempo rebelde y perezosa. Quizás por eso los que disfrutan más los sancochos son aquellos que lidian con un equipo que prende cuando le da la gallinacea gana. 

Daniel Ríos Rengifo
Lina Marcela Mayorga

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